Tuesday, July 25, 2017

Trazos feroces: la mirada de un caricaturista por Carlos Alberto Villegas Uribe


Ferney Vargas Jaramillo, Feroz, es silencioso e introvertido y la gráfica ha sido su proverbial recurso para comunicarse con el mundo.
Ferney Vargas Jaramillo, Feroz (1979), ejerce la caricatura gráfica (caricatografía), un arte con dos siglos en la historia de Colombia desde el mismo momento en que José María Espinoza publicó la primera caricatografía en el género de caricatografía política y social en 1876.
Ferney Vargas es publicista de profesión, pero diseñador gráfico y caricaturista gráfico (caricatógrafo) por vocación. En el momento se desempeña como instructor en el Sena sin dejar de lado los dibujos en la página editorial del diario La Crónica.
Sus primeros dibujos los realizó sobre las páginas de una Biblia.
En la caricatografía colombiana se distinguen al menos seis hitos a lo largo de su historia: 1) los precursores, 2) los pioneros, 3) los clásicos, 4) los innovadores, 5) los asociados, 6) los historietistas. El trabajo de Feroz parece inaugurar un nuevo hito, “el hito del tercer milenio”, que acogería a todos aquellos caricatógrafos quienes empezaron a publicar sus trabajos en la primera década del 2000.
Los nombres de Jaime Lopera Gutiérrez y Claudia Aguado tienen un espacio especial en la memoria de Ney (el apócope cariñoso con el cual distinguen a Ferney sus familiares). A comienzos de 2002, el escritor e historiador quindiano Jaime Lopera Gutiérrez, quien entonces se desempeñaba como director del diario La Crónica, lo entrevistó y lo vinculó al periódico como diagramador. Recuerda que voluntariamente empezó a hacer caricaturas y una sobre los diálogos de paz entre las Farc y el gobierno del ex presidente Andrés Pastrana se la enseñó a la jefa de redacción de aquel momento, Claudia Aguado, y ella le preguntó que si la podía publicar en el periódico y desde entonces viene ilustrando con sus caricatografías las páginas editoriales del diario.
En su memoria tienen espacio significativo las páginas de Lecturas Dominicales dedicadas a Quino y a Justo y Franco, quienes han influenciado su estilo; así como recuerda la revista Los Monos de El Espectador. “Siempre me sentí atraído por las tiras cómicas y las caricaturas. De niño tenía tiras de Rico McPato, Kalimán, Memín, Kendor y Águila Solitaria. Admiraba mucho las historias inverosímiles, la calidad de los dibujos y los personajes”.
Desde hace quince años Ferney Vargas Jaramillo está dedicado al difícil arte de producir reacciones humorísticas en los lectores del diario La Crónica del Quindío con los comentarios consuetudinarios y cáusticos de sus narizones que recuerdan gráficamente a los Cartones de Garzón, con los cuales empieza a conquistar reconocimiento nacional.
Sus primeros dibujos los realizó sobre las páginas de una Biblia, “eran literalmente mamarrachos, sólo cabeza y extremidades, sin cuerpo”, aclara. “A la edad de cinco o seis años vi una mujer dibujada en bolígrafo y pensé: yo quiero dibujar así”. Como la mayoría de los caricatógrafos, Feroz es silencioso e introvertido, la gráfica ha sido su proverbial recurso para comunicarse con el mundo.
El género de la caricatografía política y social está regido por el contexto temporal y geográfico de los sucesos comentados, notas características que demandan, tanto del caricatógrafo como de los lectores, información actualizada sobre el acontecer político y social. Esta exigencia de actualidad del género de la caricatografía política y social hace parte de la metodología creativa del quehacer de Feroz: “Lo primero es leer las diferentes noticias de varios periódicos, comenzar a escribir las ideas que se van ocurriendo, porque en publicidad aprendí que la mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas, por lo que después de tenerlas se comienzan a descartar hasta que se logra tener algo claro y cuadrar un texto, pero incluso después de haber hecho un dibujo y de estar en los últimos retoques con tinta surgen nuevos conceptos y lo modifico”.
 “Lo más difícil es plantear la idea, yo le doy más importancia a la forma como ésta se construya y el dibujo queda en segundo plano, porque un buen dibujo no necesariamente es una buena caricatura, pero una excelente idea con un mal dibujo puede funcionar como una gran caricatura. Es muy complicado acomodar los textos de manera acorde y graciosa, a veces salen muy rápido y en ocasiones toman mucho tiempo. En algunos casos hay ideas que no me satisfacen mucho pero dependiendo del punto de vista o interpretación del público, termina gustando más de lo que esperaba. Mis caricaturas tienen un estilo común de humor oscuro y pesimista en la mayoría de los casos. El trazo y los personajes también las identifican, especialmente en su ADN de narizones. Generalmente existe el personaje robusto y vestido de traje que representa la política corrupta y la señora o el señor como la persona del común impotente ante las absurdas situaciones del país o del mundo”.
Su actual seudónimo lo apropió del error de uno de sus lectores: “Porque yo las firmaba con las primeras letras de mi nombre —Fer— y el año. En 2002 las firmaba como Fer 02 y un día alguien no lo leyó así sino como si el cero fuera una o y el dos una zeta, y desde ahí seguí firmando como Feroz”.
Para Feroz la caricatura es humor y principalmente humor negro. “Es algo que encierra mucho contenido porque la gente le puede dar interpretaciones diferentes y no siempre se toma por el lado que uno la quiso plasmar, pero es bueno dejar ese vacío para generar suspicacia y que la gente piense la caricatura. Mis caricaturas tienen un estilo común de humor oscuro y pesimista”.

Feroz prepara la publicación de su primer libro, Trazos feroces: la mirada de un caricaturista, nombre homólogo de la exposición presentada en el marco del IX Encuentro de Escritores Luis Vidales, en Calarcá, en el Café de Carlos, centro cultural y lugar de tertulias gerenciado por el ejecutivo joven Carlos Arturo Patiño Jiménez. El libro en proceso constituye una antología de las caricatografías publicadas por Ferney Vargas Jaramillo, Feroz, a lo largo de sus quince años de trayectoria como caricatógrafo. Salvo por las caricatografías publicadas por algunos días en el diario La Tarde del Quindío, la trayectoria de Feroz ha transcurrido en el diario La Crónica del Quindío. Entre las caricatografías seleccionadas se incluirá, por supuesto, una de sus mayores afectos: “Sí hubo una que gustó mucho y fue la que hice cuando quitaron el monumento al camello que estaba en la glorieta de bomberos, cerca al coliseo del Café de la capital quindiana, en la que puse algo como: Ahora sí quedamos como es Armenia, una ciudad sin camello”.

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